Guerreras Rosa

Rosita
Mi hija se llama Rosita, hace un año aproximadamente le creció un lunar muy extraño en la planta del pie que me alarmó. La lleve sin pensarlo dos veces al doctor Garcés, quien después de una biopsia determinó que era "Melanoma maligno". Mi mundo se me vino abajo, como una niña de 8 años, porqué a mi hija le tenía que estar pasando esto, pensé. Afortunadamente a un mes de cumplir 9 años, el melanoma maligno detectado en mi hija fue localizado y tratado hasta su recuperación total. El susto pasó, y la lección de prevenir siempre quedará en mi familia.

Maria Del Pilar
Después de haber superado el secuestro de uno de mis hijos, pensé que no volvería a pasar momentos de sosobra, desconcertantes y de tanta incertidumbre. Cada año pasaba por la mamografía y control médico, no existían factores de riesgo familiares.......vivía tranquila y nunca me hice un auto examen por confiada, pero entendí que el tiempo cambia y que la salud es impredecible. El 27 de julio de 2.012 me diagnosticaron un carcinoma mamario infiltrante (cáncer de mama), noticia catastrófica, enfermedad sinónimo de temores y metáforas que nos enfrentan a lo inexorable, la muerte. Enfermedad difícil, costosa y desgastante, no había tiempo de nada.......No había tiempo de llorar, así como no había tiempo de ir a un hierbatero, ni de recurrir a terapias alternativas, y mucho menos hacer un tour por lo esotérico en busca de mi sanación. Solo Dios, la Ciencia, mi firme convicción y fe, me impulsaron a no dejarme vencer. Doy gracias a Dios por poner en mi camino profesionales competentes iluminados por él, a mi familia por permitir una dominante atmósfera positiva y un hermoso clima emocional derramando amor y buena voluntad en este camino que parecía muy difícil, a mi esposo, a mis hijos y a mi gran y alocada familia en Colombia. Gracias a mis médicos tratantes: Dra. Paola Montenegro (Oncóloga), Dr. Milko Garces (Mastólogo) y la "arquitecta" de mis bellos senos, Dra.María Eugenia Ruiz (Cirujana Plástica). Dios y el universo confabularon a mi favor; pasé por un largo tratamiento de quimioterapias y radioterapias y estoy viva gracias a Dios........."Se supera: Juanita". Hoy en día vivo más feliz de lo habitual, rodeada de una familia maravillosa que Dios me dio, disfrutando cada momento de mi vida. "El médico cierra la herida, Dios Sana la enfermedad".

Aymé Infantas Galleno.
El 17 de febrero del 2011, mi vida cambió de un momento a otro. Fui sometida a una operación por un tumor benigno, según diagnóstico prematuro de un primer médico que atendió mi caso. Me dijo: "SON BENIGNOS y todas las mujeres viven con eso, es normal". A insistencia mía los sacó y en el momento de la operación, se encontró con un cuadro inesperado: un tumor maligno, que avanzaban silenciosamente por mi cuerpo. Luego del informe patológico, por razones obvias, no quería saber más de este médico que irresponsablemente me hizo perder un año, que gracias a Dios no fue fatal. Buscando una segunda opinión para que me aclarara el panorama y todas mis dudas sobre el tipo de tumor, características y grado, milagrosamente me presentaron al Dr. Milko Garcés. Como les digo a todos los que me conocen, el ángel que Dios puso en mi camino para acompañarme en esta prueba. El 11 de marzo el Dr. Garcés me realizó una mastectomía de la mama derecha, ya no había nada más que hacer. El primer cirujano que vio mi caso no extirpó el tumor correctamente y arrastró el tumor contaminando toda la zona; por eso no quedaba otra solución. Me puse en las manos de Milko y confié plenamente en él. Luego de la mastectomía, por las características del tumor necesariamente tenía que recibir quimioterapia. La sola idea de lo que me esperaba me aterraba. Pensé que de alguna manera podría librarme de ellas, pero era imposible, después de la explicación que me dio el Dr. Garcés en que me dijo que la quimioterapia era como una lavadora industrial y que eliminaría cualquier residuo de mi cuerpo, entendí que era necesaria. Aún siendo Orientadora Familiar y teniendo toda la teoría sobre el apoyo emocional y psicológico a pacientes y familiares de personas que padecen este tipo de enfermedad, sentí un profundo pánico con sólo escuchar la palabra quimioterapia porque sabía que mi cuerpo se transformaría, que sufriría un deterioro normal por el tratamiento tan agresivo y siendo también deportista 100% activa e instructora de Spinning, eso me espantaba, me daba miedo no poder seguir haciendo lo que tanto me apasionaba, pero el Dr. Garcés me dio tanta fuerza, no sólo se preocupó de exterminar la raíz del cáncer que se presentó en mi cuerpo sino que me asesoró en la elección de un excelente oncólogo con el cual tuve el más increíble tratamiento de quimioterapia. Cada 21 días me internaban 3 días, generalmente miércoles, jueves y viernes. Ese fin de semana tenía que descansar y el lunes ya estaba nuevamente en el gimnasio entrenado 3 horas diarias y los fines de semana corriendo 10km como sin nada, sin jamás sentir malestar alguno. Nunca sentí ninguna molestia y si no hubiera sido por los signos propios de la quimioterapia como son la caída del pelo, las pestañas y las cejas, jamás me hubiera dado cuenta que estaba en tratamiento ya que todos mis niveles en los análisis salían normales. Nunca me he sentido triste porque él no es sólo mi médico, sino un ser humano maravilloso que Dios puso en mi camino para ayudarme a pasar esta prueba y cuando me sentía ansiosa en alguna consulta con toda la paciencia del mundo y la mejor disposición siempre me calmaba y me hacía sentir que todo estaría bien. Si no hubiera sido por el Dr. Garcés, ni siquiera estaría escribiendo estas líneas, si no lo hubiera conocido, otra sería la historia. Le agradezco cada uno de mis días, de los días que disfruto con mis hijos y de todas las metas que cumplo a diario. Gracias al Dr. Garcés sentí que más allá de un episodio triste en mi vida, esta prueba fue una bendición, que realmente me hizo crecer como ser humano, valorar muchas cosas y comprender otras, como que una pausa en mi vida tan agitada y a mil por hora para entender que no siempre tenemos el control de todo en nuestras vidas y que cada día que vivimos en realidad no es un derecho adquirido sino un verdadero regalo y uno tiene que comprender que todo es parte de un propósito de Dios , no ver las cosas malas que pasan como un castigo sino más bien una oportunidad de hacer bien las cosas, de dar mucho amor y el 100% de ti en todo lo que haces y con todos los que te rodean.

Sara Collantes
Mi nombre es Sara, ahora tengo 31 años, pero en julio del 2004, justamente 3 meses antes de cumplir 24 años, me diagnosticaron cáncer de mama, sin hijos, y sin antecedentes, pues gracias a Dios en mi familia nadie había padecido ningún tipo de cáncer. Sinceramente escuchaba hablar mucho del tema, por tantos diagnósticos de personas conocidas, pero siempre creí que a mí no me podía pasar, porque además era muy joven y a la autoexploración mensual no le daba importancia, lo hacía cada 3 ,4, o 6 meses, pero no era un hábito. La vida cambia en un instante, todo fue tan repentino, tan rápido que ni tiempo tuve de asimilarlo en ese momento. Gracias al Doctor Milko Garcés puede luchar contra este mal y estar aquí para contarlo. El fue de gran apoyo y además me apoyó para que pueda preservar mi seno. Inicialmente no pensé que fuese importante preservar la mama, pero después de un tiempo, me di cuenta que me ha ayudado mucho haber quedado bien estéticamente. Actualmente estoy muy bien, sin cáncer y muy agradecida con el Dr. Milko Garcés.

Catherine
Soy Catherine, tengo 59 años y en el 2008 me detectaron cáncer de mama con los ganglios comprometidos. Cuando me enteré me asusté: los nervios me atacaron, lloré y renegué, pero la enfermedad ya estaba allí. Fue estadio clínico II. Me operó el Dr. Milko Garcés y luego recibí quimioterapia y radioterapia. Se me cayó el cabello, me sentía rara, pero entendí que las cosas pasan por algo, por alguna razón. Dios nos manda crisis y nos toca averiguar qué es lo que hay que arreglar en nuestras vidas. Allí no termina la cosa: En enero del 2013 me operaron de un nódulo en el hígado, y regresé a quimioterapia. Hoy, después de 1 año y 8 meses, puedo decir que la experiencia por la que pasé fue dura y traumática para mí y mi familia. Ahora me siento bien; me curé. Esto me enseñó a valorar mi vida, mi familia y a las personas que de alguna manera con sus palabras de aliento y compañía me ayudaron a salir adelante. Todos aquellos que pasamos por este trance somos guerreros. Gracias a mi esposo e hijos y a mi querido Dr. Milko Garcés que me ayudaron a superar esta dura etapa en mi vida. Que Dios los bendiga.

Rosa Pineda
Tenía 23 años cuando me detecté una bolita en la mama izquierda. Todos decían que era normal y que era muy poco probable que tuviese cáncer de mama a mi edad. Fui a consultar a mi ginecólogo y me dijo que sólo era una “bolita de grasa” y que no me preocupara. Tenía una tía que había fallecido por cáncer de mama y que nunca conocí. Decidí pedir una consulta al Dr. Milko Garcés como segunda opinión y me dio mucha confianza desde un principio. En la primera consulta me hizo una biopsia con una aguja core y tres días más tarde me dio la noticia que tenía cáncer. Me explicó que el cáncer de mama en las mujeres jóvenes es más agresivo y por eso debían darme un tratamiento largo. En sólo 10 días, ya estaba operada y lista para recibir tratamiento con quimioterapia. Ya han pasado más de 10 años desde que descubrí que tenía cáncer y en todo este tiempo, el Dr. Garcés ha sido de gran apoyo. Gracias a él estoy aquí con vida. Si sólo me hubiese quedado con la opinión de mi ginecólogo, ya no estaría aquí.

Jesús Chang
Quiero compartirles que el 14 de enero del 2008 ,luego de haber recibido 8 meses de quimiterapia por tener cáncer de mama, entré al quirófano para una mastectomía. Había conocido al Dr. Milko Garcés unos días antes y tenía mucho miedo y con poca esperanza de curarme porque el tumor no había respondido al tratamiento. El Dr. Milko, me explicó con mucho detalle lo que se tenía que hacer. Me ofreció además una reconstrucción mamaria, pero eso no era importante para mí en ese momento. Dos años después, decidía realizarme una reconstrucción y me ha ido muy bien. El es mi ángel y confío plenamente en lo que me dice. Ya tengo 6 años de SOBREVIVIENTE y le doy gracias a Dios por seguir VIVA!!! Quiero decirle a TODAS las mujeres que padezcan cáncer de mama que SI SE PUEDE vencer esta enfermedad, sobretodo cuando uno se pone en manos expertas como las del Dr. Garcés!!

Jorge Trigoso
Tengo 50 años y después de toda una vida de practicar surf y deporte al aire libre, desarrollé cáncer de piel en el hombro y en la mejilla izquierda. Acudí a la consulta con el Dr. Garcés y me explicó que el cáncer de piel está muy relacionado a la cantidad de sol que recibimos durante toda la vida. Tuve cáncer de piel tipo CARCINOMA BASOCELULAR y el Dr. Garcés me explicó que este tipo de cáncer no hace metástasis y sólo es agresivo en forma local. Cuando me operó, yo tenía temor porque la cirugía podía dejarme una enorme cicatriz en la cara, pero no fue así. He quedado muy bien y muy agradecido con Milko por la enorme paciencia que ha tenido conmigo en todo este tiempo. El Dr. Garcés es muy minucioso y acudo a su consulta cada 6 meses o cuando me sale un lunar nuevo.

Victor Valdez
Tenía un lunar de nacimiento en el brazo derecho. Un día, cuando salí de la ducha, me di cuenta que el lunar comenzó a sangrar. Acudí a mi dermatóloga, quien me derivó con el l Dr. Garcés. En la primera consulta me hizo una biopsia y el resultado fue MELANOMA MALIGNO. Milko me explicó que era un cáncer de piel muy agresivo y que se iba a los ganglios. Una semana más tarde me operó: RESECCIÓN LOCAL AMPLIA + INJERTO DE PIEL+ BIOPSIA DE GANGLIO CENTINELA. Gracias a Dios, el ganglio fue negativo y no tuvieron que volver a operar. El Dr. Garcés me dio mucha confianza en el momento más delicado de toda mi vida. Estoy muy agradecido con él y se lo recomiendo a todos. Además de ser un excelente profesional, es una mejor persona.

María La Rosa Fonseca
Mi historia con el cáncer empezó hace doce años, cuando a mi hermana le detectaron esta enfermedad en un estado avanzado. Aquel diagnóstico me llevó a través del tiempo a entender esta enfermedad, los triunfos y recaídas y también a saber que lo único que te puede salvar la vida es detectarla a tiempo o enfrentarla con todo. Por la experiencia vivida con mi hermana, me realizaba anualmente un examen de mamografía de rutina a manera de prevención, pero en mi último examen (confieso que aquella vez me demoré unos meses más), pensaba que todo iba a estar bien, que podía seguir buscando al bebe que tanto anhelaba, y que solamente debía recoger el informe de la mamografía, sin embargo, el radiólogo me dijo mirándome a los ojos: tienes cáncer. En ese momento sentí pánico porque ya conocía muy de cerca a esta enfermedad y sabía todo a lo que me podía enfrentar; lo vivo hace años con mi hermana, quien es una luchadora constante. En el momento que me diagnosticaron, mil ideas pasaban a la vez por mi cabeza, no sabía si iba a tener la misma fortaleza que mi hermana para enfrentarla, sentía pánico, mareos, los minutos mientras venía mi esposo a darme el encuentro al consultorio se me hacían horas, y sólo pensaba ahora qué voy a hacer, qué me va a pasar. Mi esposo llegó al consultorio y con él entré a hablar con el radiólogo, quien decididamente me dijo: “tienes que operarte ya, no podemos perder un minuto más, la mama está tomada por un tumor grande“, un tumor que no era detectable en el examen manual debido a que se encontraba detrás del pezón. Le preguntamos en medio de nuestra confusión y miedo, qué médico cirujano me podía operar, y mi sorpresa fue ver que en la lista que nos escribía en ese momento de los mejores doctores cirujanos, había al inicio de ésta, un nombre que nos resultaba familiar: el Dr. Milko Garcés. Milko es amigo de mi esposo desde que eran unos chiquillos, y como también conozco a mi esposo desde que éramos niños, yo había visto a Milko y a su familia. Sorprendida no podía creer que me estuvieran recomendando como el mejor cirujano a ese chiquillo juguetón que recordaba vagamente. Lo llamamos y desde el primer momento decidimos que iba a ser mi Doctor. Ponerme en sus manos fue la mejor decisión que he tomado en mi vida, Milko nos tuvo mucha paciencia y dedicación, cambió ese pánico inicial en mi por una actitud de fortaleza, me dijo: “vive el día a día en esta enfermedad, no te adelantes“. Cuando el Dr. Garcés me explicó sobre mi operación, me sugirió una mastectomía radical de mama derecha, no lo dudé ni por un segundo, y hasta el día hoy creo que tomé la mejor determinación ya que la estética la puedo recuperar, pero mi vida no. Por eso les puedo decir a todas las mujeres que están pasando por esta experiencia, que traten de conservar la calma y no duden, conservar un seno enfermo o aferrarnos a aquél no vale la pena, nosotras somos mucho más que un seno. A las que tienen la suerte de no estar enfermas, les digo chequéense, háganse su mamografía y otros exámenes femeninos, ninguna está libre, no crean que nunca les va a tocar, dediquen un tiempo a proteger su vida, sean responsables. El Dr. Milko Garcés, luego de operarme, sigue apoyándome en todo mi proceso de recuperación. Desde que descubrió que mi tipo de tumor era hormonodependiente, me indicó el tratamiento de hormonoterapia, el mismo que sigo actualmente porque confío en sus decisiones. En las oportunidades que tengo que hacerme mis exámenes, creo que siempre voy a tener el temor que la enfermedad regrese, pero es algo con lo que tengo que aprender a vivir, sin embargo, a lo largo de la enfermedad nunca llegué a pensar porqué me tocó a mí, sino para qué me había tocado. Ahora estoy en el proceso de ser cada vez más fuerte, de aceptar las secuelas de mi tratamiento, estoy tratando de tener una mejor calidad de vida, de disfrutar de las cosas simples, de ser más tolerante, de aceptar que hay días en que me puedo caer y volver a levantar y estoy aprendiendo a decirle a la gente que me rodea que la quiero. No soy de las personas que van a la Iglesia todos los domingos, sin embargo creo en un Dios, a Quien le agradezco por darme su infinita misericordia al haberme guiado para hacerme esa mamografía a tiempo, antes de que todo se complicara más. En esta aventura del cáncer, aventura que hubiera querido no tener nunca, he descubierto a un ser humano excepcional, un profesional sensible, algo tan difícil de encontrar actualmente en la medicina, alguien en quien confío profundamente: él es mi Amigo, mi Doctor, es Milko Garcés Castre.

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